sábado, 30 de octubre de 2010

maltrato infantil

Maltrato infantil
INTRODUCCIÓN
La razón por la cual estudiamos este tema de investigación, es que
desde años anteriores ha existido y nos pareció de mucha
importancia, ya que la sociedad antiguamente no le daba la debida
atención, mas sin embargo ahora en nuestros tiempos ha despertado
gran interés en la sociedad ayudar a los niños que han sufrido algún
tipo de maltrato.
Con el paso del tiempo esta situación ha ido incrementando y la
gente no sabe el porqué está sucediendo, por esa razón nos
decidimos a investigar este tema ya que vamos a dar a relucir las
causas y características que originan estos maltratos y buscar las
formas de cómo ayudar a estos niños que han sufrido algún tipo de
maltrato.
Esta investigación pretende los siguientes objetivos:
*Conocer la causa que genera el maltrato infantil.
*Saber qué consecuencias tienen los niños que han sido maltratados
en el paso del tiempo en el ámbito psicológico, físico y emocional.
*Dar a conocer algunas instituciones en las que se puede recurrir en
busca de ayuda para un niño que ha sido maltratado.
*Que los padres le den una buena educación a sus hijos sin tener que
recurrir a la agresión, ya que puede tener consecuencias en el futuro.
*Este trabajo abarca soluciones de ayuda para aquellas personas que
conviven con un niño que ha sido maltratado.
El tipo de método que utilizamos para la realización de esta
investigación fue el método exploratorio, ya que nuestro objetivo es
la formulación del problema para posibilitar una investigación más
precisa por el desarrollo de una hipótesis. Teniendo un conocimiento
previo sobre el problema planteado y los trabajos realizados por otros
investigadores, la información que nos brindan las personas que por
su relato pueden ayudar a reunir y sintetizar sus experiencias.
A través del tiempo se han hecho investigaciones acerca del maltrato
infantil, el cual ha sido un problema para la sociedad y que se ha ido
dando durante el paso del tiempo.
El uso intencionado de la fuerza física u omisión de cuidado por parte
de los padres viene siendo lo que es el maltrato. La mayor parte de
los padres que abusan de sus hijos, habían sufrido ellos también la
misma situación por parte de sus progenitores.
Existen diferentes maneras de cómo se puede maltratar a un infante
los cuales pueden ser: física, emocional, psicológica o mental, por
abandono o negligencia ó por abuso sexual.
Al paso del tiempo el maltrato puede producir consecuencias en el
desarrollo del niño una de ellas es que afecta en su crecimiento, en
su conducta, también puede causar traumas psicológicos o trastornos
mentales.
Después de haber sido maltratado un niño puede presentar una serie
de conductas como de inferioridad, rechazo, inseguridad y miedo.
Esta investigación plantea cuáles son las características del maltrato,
cuáles son las consecuencias, así mismo los tipos de maltrato que se
dan en los niños, pero también se dará información sobre las
instituciones a las cuales se puede acudir para ayudar a los niños
maltratados.
METODOLOGÍA BÁSICA
Esta investigación pretende demostrar los motivos que originan el
maltrato en los niños y las consecuencias que podrían tener a corto y
largo plazo, ya que sabemos que en nuestra sociedad existen padres
que pretenden dar una buena educación a sus hijos disciplinándolos
de una manera incorrecta ó también en muchos casos el padre no
cumple ningún propósito disciplinario, mas bien, sirve de escape para
su propia ira y sentimientos frustración y desdicha.
Algunas personas no saben las características de un maltrato, sea
psicológico, físico y abuso sexual y también las razones por las cuales
los padres maltratan a sus hijos. La mayoría de las personas no
saben a dónde recurrir para dar ayuda a un niño que ha sido
maltratado y cómo se le puede ayudar al padre agresor.
Una cosa importante es demostrar que un niño presenta
características cuando ha sido maltratado y que como niño también
tiene derechos para defenderse, sólo que por ignorancia la mayoría
de las personas no saben de estos derechos.
Todo niño maltratado necesita ayuda, y aún más el padre que agrede
a su hijo.
Lo más importante es que el padre reconozca la situación que vive y
que acepte la ayuda que se le puede dar para un cambio en su vida y
en la manera de cómo dar una buena educación para su hijo.
El primer paso en toda intervención es el conocimiento. Qué tanto se
conoce acerca de este problema. Es importante que la sociedad se
informe acerca del maltrato infantil.
Esto permite que se clarezcan más del asunto y tomen medidas para
ayudar ó para no maltratar a los hijos.
"Todo tipo de maltrato tiene consecuencias a largo plazo."
Pero puede que no solo sean consecuencias a largo plazo, sino que
puede presentar a corto plazo consecuencias; una de ellas puede ser
que el niño presente un comportamiento así como actitudes muy
distintas al de cualquier otro, en el caso de golpes y agresión física
puede provocar consecuencias al instante. Los niños pueden ser en el
futuro padres de familia que maltraten a sus hijos o por lo contrario
pueden ser padres de familia que por haber sido maltratados no les
gustaría que sus hijos sufrieran lo mismo.
¿Cómo puedo saber si en así es?
Lo primero sería investigar en fuentes bibliográficas información
acerca del maltrato infantil; lo segundo sería pedir información a un
especialista en el caso, ya que él nos podrá sacar de dudas acerca del
problema, así como también observar a un pequeño que ha sido
maltratados nos llevará a clarificar lo que el especialista nos informó
Hay que recordar que el maltrato al niño es un problema muy grave y
que éste debe recibir ayuda médica y psicológica para poder superar
el problema.
El presente estudio, se llevó a cabo con la ayuda de las siguientes
instituciones:
DIF, hospital T1, Centros de salud instituciones de la ciudad de
Mérida Yucatán. En estas instituciones pedimos información del
maltrato y también tuvimos entrevistas con especialistas en el caso.
Así mismo realizamos algunas encuestas a padres de familia y a niños
para ver el trato que reciben por parte de los padres.
Lo que tomaremos en cuenta d
e las entrevistas con especialista en el caso será la información que
cada uno expone. En las encuestas realizadas se tomará el porcentaje
del trato que reciben los hijos por parte de los padres y las
observaciones será para ver cual es la conducta que presenta un niño
maltratado.
Los resultados que obtuvimos de las entrevistas con especialistas en
el caso es el siguiente:
Nos dijeron que un niño maltratado presenta las siguientes
características:
Cuando es maltratado físicamente, quemaduras, golpes con cinturón
o cable u otras lesiones corporales, traumatismos diversos.
En el abandono, desnutrición, desarrollo neurológico retrasado
Cuando es maltratado psicológicamente, tienen terror, miedo,
inseguridad, se socializan poco o son agresivos, presentan violencia y
por su bajo rendimiento escolar.
Los maltratos que pueden darse son el físico, el psicológico o
emocional, y el abandono.
Lo que se debe de hacer al identificar a un niño maltratado es recurrir
al ministerio público y al DIF que es la primera instancia de gobierno
donde existe la procuraduría de defensa del menor y la familia.
Las consecuencias que puede tener son psicológicas, físicas, retrasos,
alteraciones, mutilaciones e incluso la muerte. Y en futuro pueden
ellos maltratar a sus hijos.
El tratamiento para un niño maltratado es el médico y el psicológico.
Los casos que se han reportado son en promedio diez al mes.
El tipo de maltrato que representa mayor índice es el físico y
emocional.
Los resultados de las encuestas son las siguientes:
El 60% suelen gritarles y pegarles a sus hijos.
El 55% respondió que conviven poco tiempo con sus hijos.
El 45% dijo que tienen buena comunicación con sus hijos.
El 50% dijo que tenía algunos conocimientos sobre las consecuencias
que puede tener un niño maltratado.
El 45% tiene información acerca de las instituciones que existen para
ayudar a los niños maltratados.
Concluyendo la encuesta tuvimos como resultado que el maltrato
físico es el que representa el mayor índice en los niños con un
porcentaje de 55%.
Los resultados que obtuvimos de las observaciones fue que el
maltrato físico, emocional, están relacionados y unos de los
principales factores que observamos de las personas es su
agresividad e inseguridad y comportamiento y estado de ánimo
vulnerable.
Por último al concluir nuestra investigación tuvimos un resultado
satisfactorio al poder comprobar nuestra hipótesis así como sus
variables y contrastar el problema en teoría y en práctica.
CAPÍTULO I
MALTRATO INFANTIL
1.1. ¿Qué es el maltrato infantil?
Un niño, según la Ley considerado como tal en este sentido a todo
menor de 18 años, es maltratado o abusado cuando su salud física o
mental o su seguridad están en peligro, ya sea por acciones u
omisiones llevadas a cabo por la madre o el padre u otras personas
responsables de sus cuidados, produciéndose el maltrato por acción,
omisión o negligencia.
El maltrato a los niños es un grave problema social, con raíces
culturales y psicológicas, que pueden producirse en familias de
cualquier nivel económico y educativo.
El maltrato viola derechos fundamentales de los niños o niñas y por lo
tanto, debe ser detenido, cuanto antes mejor.
El origen de la crueldad hacia los niños es en su sentido más amplio
puede ser dividido en cuatro categorías:
1. - Crueldad inspirada en conceptos exagerados de disciplina y en
base a sus funciones que se resultan ser sujetos profundamente
inadecuados e irresponsables: alcohólicos, drogadictos, criminales o
delincuentes, débiles mentales etc..
2. - Actos de violencia o negligencia cometidos por padres o adultos
ejerciendo rígidas interpretaciones de la autoridad y de normas y
reglas de conducta.
3. - Crueldad patológica cuyos oscuros orígenes mentales o
psicólogos son muy difíciles de identificar y todavía mas de tratar.
4. - La crueldad más intangible de todas, la crueldad oficial o la
organizada, aquella que se comete por ignorancia, por insensibilidad
o por omisión en la forma de falta de legislación o de cumplimiento
de la misma que proteja adecuadamente al menor.
1.2. Clasificación del maltrato
El abuso infantil es un patrón de maltrato o comportamiento abusivo
que se dirige hacia el niño y que afecta los aspectos físico, emocional
y/o sexual, así como una actitud negligente hacia el menor, a partir
de la cual se ocasiona amenaza o daño real que afecta su bienestar y
salud. El maltrato infantil se puede clasificar en maltrato por acción y
maltrato por omisión.
A la vez que el maltrato por acción se divide en:
Maltrato físico, abuso fetal, maltrato psicológico o emocional, abuso
sexual.
El maltrato por omisión es el abandono o negligencia, el cual se
subdivide:
Abandono físico y negligencia o abandono educacional.
1.2.1. Maltrato Físico
Se define como maltrato físico a cualquier lesión física infringida al
niño o niña (hematomas, quemaduras, fracturas, lesiones oculares,
lesiones cutáneas) mediante pinchazos, mordeduras, golpes,
estirones de pelo, torceduras, puntapiés u otros medios con los que
se lastime al niño.
Aunque el padre o adulto a cargo puede no tener la intención de
lastimar al niño, también se interpreta como maltrato a la aparición
de cualquier lesión física arriba señalada que se produzca por el
empleo de algún tipo de castigo inapropiado para la edad del niño.
A diferencia del maltrato físico el castigo físico se define como el
empleo de la fuerza física con intención de causar dolor, sin lesionar,
con el propósito de corregir o controlar una conducta. No siempre es
sencillo saber cuando termina el "disciplinamiento" y comienza el
abuso. En contraposición del maltrato físico, el castigo corporal es
una práctica muy difundida y socialmente aceptada.
1.2.2. Abuso Fetal
Ocurre cuando la futura madre ingiere, deliberadamente, alcohol u
otras drogas, estando el feto en su vientre. Producto de esto, el niño
(a) nace con problemas, malformaciones, retraso severo.
1.2.3. Maltrato Emocional o Psicológico
Es una de las formas más sutiles pero también más existentes de
maltrato infantil. Son niños o niñas habitualmente ridiculizados,
insultados regañadas o menospreciadas. Se les somete a presenciar
actos de violencia física o verbal hacia otros miembros de la familia.
Se les permite o tolera uso de drogas o el abuso de alcohol. Si bien la
ley no define el maltrato psíquico, se entiende como tal acción que
produce un daño mental o emocional en el niño, causándole
perturbaciones suficiente para afectar la dignidad, alterar su
bienestar e incluso perjudicar su salud
Actos de privación de la libertad como encerrar a su hijo o atarlo a
una cama, no solo pueden generar daño físico, sino seguro afecciones
psicológicas severas. Lo mismo ocurre cuando se amenaza o intimida
permanente al niño, alterando su salud psíquica.
1.2.4. ABUSO SEXUAL
Puede definirse como tal a los contactos o acciones recíprocas entre
un niño o una niña y un adulto, en los que el niño o niña está siendo
usado para la gratificación sexual del adulto y frente a las cuales no
puede dar un consentimiento informado. Puede incluir desde la
exposición de los genitales por parte del adulto hasta la violación del
niño o niña.
Las formas comunes del abuso sexual son el incesto, violación, el
estupro, el rapto, rufianismo, actos libidinosos, etcétera.
Una forma común de abuso sexual es el incesto, definido este como
el acto sexual entre familiares de sangre, padre-hija, madre-hijo,
entre hermanos.
1.2.5. ABANDONO O NEGLIGENCIA
Significa una falla intencional de los padres o tutores en satisfacer las
necesidades básicas del niño en cuanto alimento, abrigo o en actuar
debidamente para salvaguardar la salud, seguridad, educación y
bienestar del niño.
Es decir, Dejar de proporcionar los cuidados o atención al menor que
requiere para su adecuado crecimiento y desarrollo físico y espiritual.
Esto puede incluir, por ejemplo, omitir brindarle al menor alimentos,
medicamentos y afecto.
Pueden definirse dos tipos de abandono o negligencia:
Abandono físico: Este incluye el rehuir o dilatar la atención de
problemas de salud, echar de casa a un menor de edad; no realizar la
denuncia o no procurar el regreso al hogar del niño o niña que huyo;
dejar al niño solo en casa a cargo de otros menores.
Negligencia o abandono Educacional: No inscribir a su hijo en los
niveles de educación obligatorios para cada provincia; no hacer lo
necesario para proveer la atención a las necesidades de educación
especial.
En diversas oportunidades realizar el diagnostico de negligencia o
descuido puede presentar problemas de subjetividad. El descuido
puede ser intencional como cuando se deja solo a un niño durante
horas porque ambos padres trabajan fuera del hogar. Este último
ejemplo como tantos otros que generan la pobreza, el abandono o
descuido es mas resultado de naturaleza social que de maltrato
dentro de la familia.
1.2. Lugar y modo en que se presenta el maltrato al niño
En el hogar.
La mayoría de los casos de maltrato infantil ocurre dentro de la
familia. Cuando la familia tiene vínculos estrechos con otro pariente,
tales como los abuelos, la condición de un niño puede salir a la luz
por la intervención de estos.
La posibilidad de encontrarse con una relación de maltrato.
El abuso sexual y el maltrato físico se revelan al medico general o al
pediatra. El maltrato emocional rara vez se presenta de este modo,
en gran medida porque surge la duda acerca de la persona apropiada
en quien puede confiar un pariente.
Aquellos profesionales que visitan familias, tales como trabajadores
de salud y trabajadores sociales, pueden llegar a sospechar el
maltrato infantil, pero rara vez son elegidos para confiarles tal
revelación. Esto se debe con frecuencia, a que visitan hogares a partir
de que surgen preocupaciones iniciales sobre las aptitudes del padre
dentro de la familia. Tales padres muchas veces provienen de
hogares en los que se abuso de ellos; ven a los especialistas como
adversarios mas que como apoyo, ya que a sus colegas los recuerdan
en asociación con las tensiones de su propia infancia.
En la clínica o guardería. Los niños de menos de cuatro o cinco años
de edad con frecuencia a revisiones físicas y de crecimiento. Cuando
se les cría en un entorno de creencias, es posible que desde época
temprana se les coloque en una guardería. La cuidadosa observación
de estos niños puede llevar a la detección d maltrato infantil, pero
nunca resulta fácil decidir cuándo el desarrollo de un niño se ve
comprometido como consecuencia dl maltrato. Cuando las lesiones no
accidentales están presentes, resulta menos difícil, pero dichos casos
constituyen una minoría.
En la escuela. El abuso contra escolar origina considerables
problemas para el reconocimiento del maltrato. Los niños con
mayores riesgos vienen de familias en las aquellas que sustenta la
autoridad son considerados sospechosos. Los maestros dedican
mucho de su tiempo y sus habilidades en ganar la confianza del
alumno y esto requiere hacer amistad con ellos. Mientras mayores
son los niños, estos se tornan mas reservados acerca de sus cuerpos,
de ahí que la enfermedad escolar y el oficial médico de la escuela que
tengan una importante responsabilidad en el reconocimiento de la
evidencia física del maltrato. Aunque los maestros son los primeros
en sospechar del abuso, nunca resulta fácil observar lesiones físicas
cuando los niños se mudan de ropa. El comportamiento de los
menores sin embargo, sigue patrones relacionados con la edad y con
los que el maestro esta familiarizado. El comportamiento anormal o
divergente puede ser síntoma más importante del maltrato infantil y
el maestro es el profesional mejor ubicado para sospechar de este.
CAPÍTULO II
DETECCIÓN DEL MALTRATO
La idea popular de un niño "golpeado" evoca la imagen de un infante
patético, sucio y cubierto de moretones, que mira fijamente al
fotógrafo de modo aprehensivo. La verdadera imagen revela que los
niños sufren de una variedad infinita de abusos, por lo general a
manos de los propios padres y a menudo sin lesión evidente ni queja.
El maltrato infantil incluye una serie de ofensas que van de los
extremos de la violación y el asesinato, hasta la más sutil e insidiosa
negación de amor. Un niño que crece sin esperar nada sino un
entorno hostil aprenderá a vivir dentro de estos límites y adaptara su
comportamiento de tal forma que no traiga la mínima agresividad.
Tales niños aprenden desde época temprana a procurar la
complacencia de cualquier adulto con el que puedan entrar en
contacto como forma de protegerse a sí mismos.
La habilidad para detectar que un niño ha sido maltratado depende,
por lo tanto, del conocimiento por parte de cada observador no sólo
del estado físico de un niño, sino del comportamiento normal infantil.
No basta con notar cualquier cambio en las interaccione3s sociales de
un niño en particular, pues el niño agredido constantemente puede
haber sufrido desde la primera infancia. Por consiguiente, cuando un
niño parece comportarse de un modo anormal, deberá considerarse la
posibilidad de que la causa sea el maltrato.
La detección de esta variedad de maltrato infantil depende de dos
factores: la capacitación en los patrones típicos que aquél presenta y
la experiencia. Para llegar a desarrollar un
"olfato" y descubrir al niño maltratado, cada individuo necesita haber
acumulado un acervo considerable de casos. El entrenamiento debe,
por supuesto, ocupar el primer lugar. No es sino hasta que tenemos
un grupo de observadores estratégicamente ubicados en la
comunidad, que podemos esperar alcanzar la detección temprana.
2.1. COMO IDENTIFICAR ALOS NIÑOS MALTRATOS
Los indicadores de conducta
El comportamiento de los niños maltratados ofrece muchos indicios
que delatan su situación. La mayoría de esos indicios son no
específicos, porque la conducta puede atribuirse a diversos factores.
Sin embargo, siempre que aparezcan los comportamientos que
señalamos a continuación, es conveniente agudizar la observación y
considerar el maltrato y abuso entre sus posibles causas:
Las ausencias reiteradas a clase
El bajo rendimiento escolar y las dificultades de concentración
La depresión constante y/o la presencia de conductas autoagresivas o
ideas suicidas.
La docilidad excesiva y la actitud evasiva y/o
Defensiva frente a los adultos.
La búsqueda intensa de expresiones afectuosas por parte de los
adultos, especialmente cuando se trata de niños pequeños.
Las actitudes o juegos sexualizados persistentes e inadecuados para
la edad.
Los indicadores físicos:
La alteración de los patrones normales de crecimiento y desarrollo.
La persistentes falta de higiene y cuidado corporal
Las marcas de castigo corporales.
Los "accidentes" frecuentes.
El embarazo precoz.
2.2 GRUPOS POR EDADES
Menos de nueve meses. Los niños no aprenden a girar sobre su
cuerpo sino hasta que cumplen unos tres meses o más. Dependen de
los demás para moverse de un lado a otro. Por lo tanto, es poco
probable que se lesionen en manos de alguien que no sea aquel que
los cuida, aunque no hay que descartar la posibilidad de un accidente.
Por consiguiente, los
Moretones en los bebes pequeños considerarse como no accidentales,
cuando se llega a una posible comprobación del daño.
Ciertas lesiones que pueden presentar algunos de estos infantes son
horrendas, y la cuestión de si un bebé tiene unos padecimientos de
"huesos quebradizos" o una tendencia hereditaria a las hemorragias
es algo que se emplea a menudo. Estas condiciones son en extremo
poco comunes, pero es parte del cuidado médico rutinario él
examinarlas.
Los bebés tienen una capacidad extraordinaria para recuperarse de
las enfermedades graves o de las lesiones severas, pero también es
cierto que son frágiles que los niños de mayor edad. Sus vidas
pueden extinguirse como resultado de un episodio breve pero
violento, ya que no pueden huir o esconderse de su atacante. Debido
a esto, no pienso que puede criticarse una tendencia al error en torno
de la precaución cuando un bebe puede estar bajo riesgo.
Los niños que gatean o empiezan a andar: Una vez que los niños
pueden moverse, se lastiman con mayor facilidad. Por lo general,
estas heridas se hacen visibles en la frente o en aquellas partes del
cuerpo que tienen más probabilidad de recibir un golpe con el
mobiliario o el suelo: codos, rodillas, pies, etcétera.
Cuando estos niños son golpeados, a menudo sólo es posible afirmar
que los daños son compatibles con las lesiones no accidentales.
CAPÍTULO III
FACTORES ASOCIADOS CON EL MALTRATO Y LAS CAUSAS
3.1. FACTORES
INDIVIDUALES
Concepto equivocado de la disciplina
Falsas expectativas
Inmadurez
Retraso Mental
Psicopatías
Adicciones
Trato brusco
: Ascendientes maltratadores
FAMILIARES
Desorganización hogareña
Penurias económicas
Desempleo o subempleo
Desavenencia conyugal
Falta de autodominio
Educación severa
: Hijos no deseados
SOCIALES
Actitud social negativa hacia los niños
Indiferencia de la sociedad
: Concepto del castigo físico
3.2. CAUSAS:
Supone que los "factores de estrés situaciones" derivan de los
siguientes cuatro componentes:
a) Relaciones entre padres: Segundas nupcias, disputa marital,
padrastros cohabitantes, o padres separados solteros.
b) Relación con el niño: Espaciamiento entre nacimientos, tamaño de
la familia, apego de los padres al niño y expectativas de los padres
ante el niño.
c) Estrés estructural: Malas condiciones de vivienda, desempleo
aislamiento social, amenazas a la autoridad, valores y autoestima de
los padres.
d) Estrés producido por el niño: Niño no deseado, niño problema, un
niño que no controla su orina o su defecación, difícil de disciplinar, a
menudo enfermo, físicamente deforme o retrasado.
Las posibilidades de que estos "factores de estrés" situacionales
desemboquen en el maltrato infantil o el abandono, determinan la
relación padres-hijo y dependen de ella. Una relación segura entre
éstos amortiguará a cualquier efecto del estrés y proporcionará
Estrategias para superarla, a favor de la familia. En cambio, una
relación insegura o ansiosa no protegerá a la familia que esté bajo
tensión; la "sobrecarga de acontecimientos", como las discusiones o
el mal comportamiento del niño, pueden generar diversos ataques
físicos o comportamiento del niño, puede generar diversos ataques
físicos o emocionales. En suma, lo anterior tendrá un efecto negativo
en la relación existente entre los padres y el hijo, y reducirá los
efectos amortiguadores aun más. Así, se establece un círculo vicioso
que, a la larga, lleva a una "sobrecarga sistemática", y en que el
estrés constantes ocasiona agresiones físicas reiteradas. La situación
empeora en forma progresiva, sin la intervención pertinente, y podría
calificarse como una "espiral de violencia".
De aquí se sigue que la relación padres-hijo debería ser el punto de
concentración para el trabajo en torno de la prevención, tratamiento
y manejo del maltrato y abandono infantiles. Es en este nivel que los
psicólogos como nosotros podemos aportar una contribución
significativa.
Como sugiere el modelo, el grado de involucramiento de los padres
en la relación con el niño dependerá de la personalidad o el carácter y
su patología, como seria el mal control del temperamento y los
desordenes psiquiátricos. Estos factores de personalidad pueden ser
resultado de las experiencias sociales tempranas del padre o la
madre; de hecho, muchos padres que maltratan informan que ellos
mismos fueron víctimas del maltrato cuando eran niños.
Finalmente, como se indica al comienzo del presente capítulo, los
valores culturales y comunitarios pueden afectar las normas y estilos
del comportamiento los padres. Éstos recibirán la influencia de su
posición social, en lo que se refiere a edad, sexo, educación,
condición, socioeconómica, grupo étnico y antecedentes de clase
social.
Un grupo importante de padres que maltrata o abusa de sus hijos
han padecido en su infancia falta de afecto y maltrato. Esto suele
asociarse a una insuficiente maduración psicológica para asumir el rol
de crianza, inseguridades, y perspectivas o expectativas que no se
ajustan a lo que es de esperar en cada etapa evolutiva de sus hijos.
Como señala Kempe, estas características psicológicas en sus padres,
son un importante potencial del maltrato.
De tal forma que:
"Cualquier pequeño hecho de la vida cotidiana, todo comportamiento
del niño que se considere irritante, si encuentra a su progenitor en
situación de crisis, con escasas defensas anímicas y con dificultades
para requerir apoyo externo, puede desatar la violencia".
Resumiendo, los factores que estos autores relacionan con el maltrato
son:
1) La repetición de una generación a otra de una pauta de hechos
violentos, negligencia o privación física o emocional por parte de sus
padres.
2) El niño es considerado indigno de ser amado o es desagradable, en
tanto las percepciones que los padres tienen de sus hijos no se
adecuan a la realidad que los niños son, además, consideran que el
castigo físico es un método apropiado para "corregirlo" y llevarlos a
un punto más cercano a sus expectativas.
3) Es más probable que los malos tratos tengan lugar en momentos
de crisis. Esto se asocia con el hecho de que muchos padres
maltratantes tienen escasa capacidad de adaptarse a la vida adulta.
4) En el momento conflictivo no hay líneas de comunicación con las
fuentes externas de las que podrían recibir apoyo. En general estos
padres tienen dificultades para pedir ayuda a otras personas. Tienden
a aislarse y carecen de amigos o personas de confianza.
3.3. CARACTERISTICAS DEL NIÑO GOLPEADO Y EL AGENTE
AGRESOR
El niño no solamente es maltratado a través de la agresión física, sino
también por la privación del alimento, cuidados físicos y estimulación
sensorial tan necesaria para su desarrollo. Así, la desnutrición, las
malas condiciones higiénicas del niño, el retraso en las esferas del
lenguaje y personal social, clásicamente consideradas como medidas
de la estimulación que el niño recibe de su ambiente, son la regla, en
nuestra muestra y en la de otros autores. A lo anterior se suma el
deterioro de las funciones intelectuales como secuela de lesiones al
sistema nervioso central. De acuerdo con algunos autores, este tipo
de secuelas llega al 40%.
En nuestra serie basta enfatizar la presencia en el 17% de los casos
de secuelas neurólogas severas y retraso importante en el desarrollo
en el 50% de los niños afectados.
En algunos casos cabe la posibilidad de que el retraso y apariencia
poco agraciada del menor disparasen la ira del agresor. Pero en otros
muchos puede plantearse la posibilidad inversa: que el retraso fuese
secuela de asaltos previos y retroalimente la ira de desencadenarse
de agresiones posteriores. En no pocas veces, inclusive, sirve para
justificar al agresor en sus nuevos ataques al niño.
El panorama se vuelve más sombrío si recordamos, como lo han
demostrado varios trabajos, que la desnutrición por sí misma es
capaz de afectar en sentido negativo y en forma irreversible el
crecimiento y el desarrollo. Para algunos autores, la "falla para
crecer" en un niño, puede ser el primer dato que oriente hacia el
diagnóstico.
Estos niños muestran un patrón de comportamiento muy
característico cuando están internados en el hospital. Aun en
ausencia de lesiones que comprometan el estado general, el niño
aparece triste, apático y en ocasiones estuporoso; rehuye el
acercamiento del adulto y frecuentemente se oculta bajo las sábanas.
En general, es un niño que llora y no se muestra ansioso, cuando se
trata un lactante mayor o un preescolar, por la ausencia de la madre
y aun puede mostrar franco rechazo hacia ésta cuando ha sido la
agresora. La conducta del niño cambia relativamente poco tiempo a
una de aferramiento excesivo hacia el personal del hospital, con gran
necesidad de contacto físico, al mismo tiempo que hay periodos
patentes de agresividad cuando se les frustra; estos niños pegan y
aun llegan a morder a las enfermeras, a pesar de que éstas muestra
especial afecto y cuidado al menor cuando se enteran del problema.
Se han señalado también patrones de comportamiento característicos
del agente agresor en el hospital; poco interés del familiar
involucrado acerca de la seriedad de las lesiones y evolución del
padecimiento, con abandono del niño en el hospital o, al menos,
visitas cortas muy esporádicas y el comentario frecuentes de las
enfermeras de la sala "de no conocer al padre o madre del niño", a
pesar de estancias prolongadas. Sin embargo, esto no es
necesariamente un comportamiento característico del familiar
agresor; en ocasiones, el
padre o familiar involucrado parece mostrar una gran preocupación
por la enfermedad del pequeño paciente, con actitudes francas de
sobreprotección hacia éste, lo cual hace más difícil para el médico, la
enfermera y aun la trabajadora social con experiencia en el manejo
de este problema, aceptar la posible culpabilidad en una persona tan
aparentemente interesada en el bienestar del menor.
En nuestra serie, al igual de lo que sucede al comparar los reportes
de diversos autores, existe cierta discrepancia en lo que se refiere al
familiar involucrado como agresor. Si tomamos en cuenta sólo los
casos en los cuales la identificación del agresor fue calificada como
"comprobada" o "muy posible", el padre aparece como agresor en el
26% de los casos y la madre en el 58%; en el 16% restante,
estuvieron involucrados padrastros, madrastras y un hermano mayor.
Hay acuerdo general en que se trata de personas jóvenes y aun
cuando existe la creencia de que el maltrato físico extremo está
confinado a la clase socioeconómicamente baja y/o personas de
inteligencia baja, la mayor parte de los reportes, así como nuestra
experiencia, están de acuerdo en que los padres golpeados provienen
de todas las clases sociales y están dentro de todos los niveles de
inteligencia. En un trabajo se señala que "es probable que algunos
padres estén psicológicamente propensos a este desastre particular,
pero esto no tiene nada que ver con la clase social o inteligencia"
Se han descrito muchos rasgos característicos del agente del agresor.
Entre ellos estaría la inmadurez emocional, la cual es la consecuencia
de insatisfacción de la misma durante la niñez.
Sentimientos de ira, coraje y frustración hacia los hijos, son
normales; pero comúnmente están balanceados por sentimientos
igualmente importantes de protección y cariño y, sólo
rara vez, bajo presiones desorbitadas del ambiente, resultan en una
perdida total del control. En los agresores, se ha enfatizado también,
la existencia de un grado especialmente alto de impulsividad y pobres
mecanismos de control para la misma, lo cual hace que un estimulo
aparentemente pequeño, que generalmente toleran bien la mayor
parte de los padres, provoque la reacción agresiva intensa hacia el
menor involucrado. Sin embargo, otros autores enfatizan que el
agresor funciona bien fuera de la presencia del niño agredido y que
este último es dotado de características reales o supuestas, que
desencadenan el maltrato y/o actitudes abiertas de rechazo. Estas
características pueden ir desde inquietud motora marcada, llanto
excesivo, aspecto físico del menor, enfermedades frecuentes, etc.,
hasta otras más sutiles y las cuales requieren de una investigación
cuidadosa para descubrirlas, como son el conferir al niño
características del adulto.
Muy frecuentemente, estos padres tienen dificultad para ver al bebe
como tal y esperan que coma sin dejar nada de la ración ofrecida o
demandan hábitos de limpieza por encima de la edad del niño,
especialmente un control muy precoz esfínteres anal y vesical por lo
que los ataques al niño suelen ocurrir alrededor de la hora de comida
o de la defecación. No es raro también que una madre insatisfecha en
sus relaciones interpersonales, especialmente con el esposo, tome al
bebe como única fuente de satisfacción; si responde como ella quiere,
no hay problema; pero si es llorón o no acepta el alimento ofrecido,
puede pensar que el bebe la rechaza, la critica y dispararse así la
agresión. En otras ocasiones se desplaza hacia el menor parte de la
conflictiva del agresor; tal sería el suponer que el niño, concebido en
relaciones pre o extramaritales, es un estigma, y por ello generados
de culpa e ira del agresor. Más difícil de descubrir es un hecho
encontrado en dos de nuestros casos: el niño es tomado como un
rival que acapara los cuidados del otro cónyuge, atención que es
requerida en exclusividad, y con ello surgen los celos, la ira y la
agresión.
Fuera de lo antes señalado, los agresores presentan escasa o nula
psicopatología, cuando menos aparente. Muy frecuentemente, el
agresor, en quien la sola presencia del niño provoca un estado
afectivo incontrolable, trata de manejar sus emociones apartándose
del menor a través de relegar los cuidados al otro padre u otra
persona; es cuando se rompe este arreglo que ocurre la agresión.
Esto último explicaría la mayor frecuencia del llamado "Síndrome del
Niño Golpeado" durante los primeros dieciocho meses de vida, lo
cual, inclusive, ha hecho que también se conozca este problema como
"Síndrome del Bebé Golpeado". Cuando el niño empieza a caminar y
más aún cuando es capaz de aprender a rehuir al agresor, las
agresiones son más frecuentes.
3.4. Consecuencias
Los niños criados en hogares donde se les maltrata suelen mostrara
desórdenes postraumáticos y emocionales. Muchos experimentan
sentimientos de escasa autoestima y sufren de depresión y ansiedad
por lo que suelen utilizar el alcohol u otras drogas para mitigar su
distress psicológico siendo la adicción al llegar la adultez, más
frecuente que en la población general.
Los efectos que produce el maltrato infantil, no cesan la niñez,
mostrando muchos de ellos dificultades para establecer una sana
interrelación al llegar a la adultez.
Algunos niños sienten temor de hablar de lo que les pasa por que
piensan que nadie les creerá. Otras veces no se dan cuenta que el
maltrato a que son objeto es un comportamiento anormal así
aprenden a repetir este "modelo" inconscientemente. La falta de un
modelo familiar positivo y la dificultad en crecer y desarrollarse
copiándolo, aumenta las dificultades de establecer relaciones.
Puede que no vean la verdadera raíz de sus problemas emocionales,
hasta que al llegar a adultos busquen ayuda para solucionarlos.
"Para muchos niños / as que sufren de maltrato, la violencia del
abusador se transforma en una forma de vida. Crecen pensando y
creyendo que la gente que lastima es parte de la vida cotidiana, por
lo tanto este comportamiento se toma "aceptable" y el ciclo del abuso
continua cuando ellos se transforman en padres que abusan de su
hijos y estos de los suyos, continuando así el ciclo vicioso por
generaciones".
Muchas personas no pueden cortar el ciclo del abuso, pero hay niños
al que la bibliografía mundial denomina "resilentes" que poseen
características que les permite superar este obstáculo. Estos niños
tiene la habilidad de llamar positivamente la atención de otras
personas, se comunican bien, poseen una inteligencia promedio, se
nota en ellos un deseo por superarse y creen en sí mismos. Muchas
veces es la aparición de un adulto preocupado por ellos lo que les
permite desarrollar esta habilidad y romper con el ciclo del abuso.
Como todos sabemos, los niños aprenden de lo que viven.
El niño aprende lo que vive
Si vive con tolerancia aprende a ser paciente
Si vive criticado aprende a condenar
Si vive con aprobación aprende a confiar en sí mismo
Si vive engañado aprende a mentir
Si vive en equidad aprende a ser justo
Si vive con vergüenza aprende a sentirse culpable
Si vive con seguridad aprende a tener fe en sí mismo
Si vive hostilizado aprende a pelear
Si vive en la aceptación y la amistad aprende a encontrar el amor en
el mundo.
Problemas de conducta
La literatura sobre el tema de abuso infantil coinciden manifestar que
los niños que sufren malos tratos presentan un funcionamiento
comportamental problemático (Cerezo, 1997c. En España, de forma
consistente a lo encontrado en otros países, se observa que
comparando a niños que reciben abuso con niños que no lo reciben,
los primeros manifiestan más problemas de conducta, tanto cuando
la información procede de los padres como cuando procede de los
maestros. Las conductas que se han descrito en estos niños han sido:
agresividad, verbal y física, hostilidad, oposición, robos, mentiras,
absentismo, que se integrarían en la categoría de problemas de
conducta externalizantes. En un estudio longitudinal encontraron que
la experiencia del daño físico intencional sufrido durante los primeros
cinco años estaba asociado con un incremento considerable del riesgo
a sufrir problemas de conducta externalizantes. Pero aunque estos
problemas sean los más frecuentes, sin embargo, también algunos de
estos niños presentan problemas de eliminación, miedos,
desobediencia encubierta, pero incluso algunos niños presentan
combinación de ambas categorías.
CAPÍTULO IV
CÓMO AYUDAR A LAS VÍCTIMAS DEL MALTRATO
4.1. Formas de ayuda
La mejor manera de ayudar al niño /a es:
Identificando los casos de maltrato.
Realizando intervenciones en las situaciones detectadas, a través del
gabinete o de docentes sensibles y capacitados.
Derivado y /o denunciado los casos de maltrato a los organismos
pertinentes.
Aquí proponemos algunas líneas de trabajo que la escuela
puede desarrollar con los niños y sus familias:
Realizar tareas de sensibilidad y capacitación.
Realizar talleres reflexivos.
Desarrollar accidentes de difusión y sensibilidad entre los niños, las
familias y la comunidad acerca de los derechos del niño.
Articular con la currículo, actividades dirigidas a revisar el problema
críticamente.
Estimular la confianza y la autoestima de los niños / as.
Para desarrollar con éxito la función preventiva, la escuela como
institución debe ser capaz de revisar sus propias actitudes hacia el
control de las conductas de los niños y adolescentes.
Ofrecer a los alumnos el espacio y las oportunidades para
experimentar formas no violentas de resolución de los conflictos.
Llevar a cabo asambleas, consejos de aula y todo medio que estimule
la participación democrática en la vida escolar.
4.2. Institución de ayuda en Mérida
4.2.1. Institución DIF
A los niños y niñas han sufrido algún maltrato, se le brinda
determinada rehabilitación, para sus reincorporación a la sociedad se
de la manera más fácil.
Atención médica y psicológica al niño maltratado
Atención psiquiátrica o psicológica del agresor
Orientación familiar
Separación del medio de peligro
Establecimientos de asilos temporales
Adopción
Objetivos del DIF en la atención del niño maltratado
Fomentar el sano crecimiento, tanto físico como mental de la niñez y
la formación de su crítica
Investigar la problemática del niño, de la madre y de la familia a fin
de proponer las soluciones adecuadas.
Proporcionar servicios asistenciales a los menores abandonados
Prestar asistencia jurídica a los menores y a las familias para la
atención de los objetivos de la institución
Coordinación con otras instituciones afines, cuyo propósito sea la
obtención del bienestar social.
CONCLUSIONES
El maltrato a los menores siempre ha existido desde los tiempos
antiguos, pero no se había formulado derechos exclusivos para ellos
por lo tanto los padres o personas mayores pensaban que tenían la
autoridad sobre ellos.
Se debería concientizar más a la población adulta, que la salud de los
menores debe ser cuidada de tal manera que no se exponga a un
desequilibrio por causas de maltrato, que como ya se mencionó,
puede ser de diferentes maneras y afectan de diversas maneras a los
menores pudiéndole causar en casos graves la muerte.
También se debe programar pláticas en las escuelas referente a la
violencia familiar y la manera de prevenirla para que en un futuro, al
formar una familia no traten mal a sus hijos.
Todo niño maltratado tiene derecho a vivir una vida como cualquier
otro niño y se le debe de dar la ayuda necesaria para poder superar
este problema.
Ay que hacer conciencia a los padres que dar una buena educación a
sus hijos no es pegarles ni hacerlos menos, si no que al contrario dar
amor, cuidado y protección, es la mejor manera de brindar una buena
educación a nuestros hijos.
Recomendaciones
Si usted es padre, no pierda la paciencia.
Disciplínelo no lo maltrate.
Si un niño va en busca de su ayuda crea en su palabra.
No culpabilizarle en ningún caso.
Investigue la verdad.
Consulte con otros profesionales.
Recurra a las autoridades correspondientes.







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